El Manuscrito de San Florián

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El Guión es Literatura: La La Land



En una nueva edición del  programa radiofónico "El Guión de Cine También es Literatura", Javier Colón y yo analizaremos La La Land en su versión más literaria.

Si quieres, puedes escuchar el programa completo pinchando en este enlace.

También, os dejo aquí mi análisis sobre su guión cinematográfico, basado, como siempre en la estructura en tres actos.

Primer acto

El primer acto describe el inicio de la relación entre Mia y Sebastian, ella una joven aspirante a actriz y él un, también joven,  músico apasionado por el jazz que aspira a abrir su propio club.

Tras ciertos desencuentros y malentendidos iniciales en los que se plantean conflictos entre ellos (no parecen llevarse demasiado al principio de la cinta), comienzan a intimar y a hacerse amigos, cosa que consiguen hablando de sus mutuas pasiones: la música en el caso de Sebastian; la interpretación en el caso de Mia, a la vez que se cuentan mutuamente la historia de sus vidas. Esta situación en la que los dos jóvenes se van conociendo, es aprovechada literariamente para describir a los personajes y contarnos como son a través de sus sueños y aspiraciones juveniles.



El primer acto avanza pues a golpe de conflicto- acercamiento entre Mia y Sebastian y termina cuando ambos deciden iniciar una relación de pareja: primer punto de giro del guión.

La información necesaria para plantear la historia se nos presenta adecuadamente, toda ella aderezada con los números musicales y aspectos estéticos llamativos, como el vestuario. Tampoco parece que sea mucho más largo ni mucho más corto de lo que debería ser: se trata de un primer acto en su justa medida desde un punto de vista temporal y, por supuesto, no se hace pesado.

Segundo acto

Como en toda comedia romántica, los personajes pasan por un momento de plenitud en su relación donde todo es ideal  y maravilloso en sus vidas.

Después de diversos intentos por conseguir un papel, Mia decide, a sugerencia de Sebastian, escribir una obra de un solo personaje y protagonizada por ella misma. Él, por su parte, comienza a actuar regularmente en un club de jazz.

El ex compañero de Sebastián, Keith le ofrece un trabajo de teclista en su banda de jazz de fusión, lo que supondría pare él un ingreso mensual seguro. Consternado por el estilo pop de la banda, Sebastian firma después de escuchar a Mia tratando de convencer a su madre de que Sebastian lo está intentando todo por conseguir un empleo. Mia asiste a uno de sus conciertos ("Start a Fire"), pero sabe que Sebastian no disfruta de la música de su banda.

Es interesante analizar cómo se mantiene la película viva durante este segundo acto. Linda
Seger habla de los puntos de acción como acciones que hacen progresar la historia (Seger, 1987) especialmente durante el segundo acto de los guiones. Esta autora clasifica los puntos de acción en barreras reveses y complicaciones.
En este caso, bajo mi punto de vista, Damien Chazelle, el guionista y director, utiliza la complicación que Linda Seger define de esta manera: una complicación es un punto de acción que no provoca una respuesta inmediata. Algo pasa, pero la reacción no vendrá hasta más adelante (Seger, 1987) De este modo, se consigue mantener nuestro interés por la historia. Es decir:

Durante la primera gira de la banda, Mia y Sebastian discuten. Ella le acusa de abandonar sus sueños, mientras él le reprocha no alegrarse de su éxito y preferirle perdedor.
Todo esto nos hace temer por lo que pueda ocurrir en el futuro a la pareja, ya que no vemos nada claro el final feliz. Por un lado, se quieren, pero por otro, el conflicto está servido en forma de complicación. No sabemos lo que va a pasar, por lo que se mantiene nuestro interés por la historia.

Sebastian pierde la obra de Mia debido a una sesión de fotos con su grupo que había olvidado completamente. La obra es un desastre; Pocas personas asisten, y Mia escucha comentarios despectivos. Desesperada, se muda de regreso a Boulder City, a la casa de sus padres.

Al poco tiempo, Sebastian recibe una llamada de un director de casting que asistió a la obra de Mia, invitándola a participar en una audición. Entonces, conduce hasta Boulder City y persuade a Mia a asistir a la audición. Finalmente la cogen para el papel, pero el trabajo implica un viaje a París.

Tercer acto

Con el nuevo trabajo de Mia como protagonista de una película, tiene lugar el segundo punto de giro del guión y el inicio del tercer acto.

El viaje de Mia a París a causa de la película en la que le han dado un papel, provoca que los personajes se encuentran ante un claro dilema: o perseguir sus sueños o seguir juntos.

Análisis de los personajes

Tanto la motivación como el conflicto, están claros y bien planteados a lo largo de toda la película.

Mia y Sebastian son personajes complejos con una historia detrás también compleja que les condiciona su forma de ser en el presente.

Se trata de dos personas que dudan, que sienten miedo y desconfianza ante la posibilidad de no poder realizar sus sueños. De hecho, creo que el conflicto fundamental que plantea la película, es el de seguir luchando por tus sueños a muerte o hacer concesiones a la vida para que no te vaya tan mal en caso de no cumplirse.

No veo una evolución interior muy acusada en los personajes: tienen unas ideas, unos
sueños unos objetivos y una forma de ser que permanece prácticamente igual hasta el final de la película, sin cambios significativos. Quizá el que más evolucione sea Sebastian, que
gracias al amor de mía se vuelve más vital, alegre y animoso.

Esta película es una comedia romántica y, como tal, utiliza recursos muy propios del género plasmados en determinadas situaciones: antipatía inicial mutua de los dos protagonistas, interés por lo artístico por parte de los personajes, periodo ideal y maravilloso cuando inician su relación, separación de la pareja a causa de un viaje (El viaje de Traci por la película Manhatan)

En conclusión, el guión funciona, pero no destaca por su originalidad. Otra cosa es, ya en un plano cinematográfico, el envoltorio: los números de baile, la música, la interpretación, el vestuario, la fotografía... En este caso, habría que admitir que La la Land es un producto de indudable calidad.

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